Ricardo Castaneda
Ricardo Castaneda Ancheta dejó de trabajar para el Icefi en octubre de 2023.
El contexto al que le debe dar respuesta el presupuesto para 2021, es el de la pandemia del Covid-19, una recesión económica, el impacto de los huracanes y el retroceso de los indicadores sociales.
El presupuesto público es el instrumento que refleja la política fiscal de un Estado: en este se definen los montos de inversión y consumo público (gasto público), así como el dinero que recolectar
Luego de dos años del segundo gobierno de Juan Orlando Hernández es importante conocer los avances y retrocesos que se han tenido en Honduras, en los ámbitos económico, social, fiscal y de transpar
El presupuesto público vuelve a reafirmar los problemas estructurales de las finanzas públicas salvadoreñas: una menor carga tributaria para 2020; un gasto público en el que crece el gasto social,
Altos niveles de pobreza y desigualdad, baja cobertura de los servicios públicos, crisis de migración, deterioro de la institucionalidad democrática, así como una economía vulnerable frente al cont
A días de haber dado inicio el Gobierno del presidente Nayib Bukele, es importante evaluar el Gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén para conocer los avances, los retrocesos y los desafíos
Este documento busca presentar un análisis del proyecto de presupuesto 2019 abarcando los distintos componentes de la política fiscal: ingresos, gastos, deuda, así como
El mayor problema de la política fiscal salvadoreña ha sido su incapacidad de convertirse en una herramienta para la democracia y el desarrollo.
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La deuda pública de El Salvador, este año podría superar el 92% del PIB, es decir, de cada USD100 que se produzcan en todo el territorio nacional, USD92 ya se deberían.
Si uno se queda con las portadas de los medios de propaganda oficialista o las declaraciones de funcionarios, pareciera que El Salvador es el país con las mejores condiciones económicas del
Posiblemente la mayor parte de la población no dimensiona los efectos que tiene una crisis fiscal como la que atraviesa El Salvador.
La adopción del bitcóin en El Salvador ejemplifica la política económica de este gobierno: improvisación y mucha, pero mucha, opacidad.
En El Salvador, si bien es cierto que existen muchos empresarios que cumplen a cabalidad con todas estas premisas, hay un grupo que no. Específicamente son quienes basan su rentabilidad en el pago de salarios de hambre; la sobreexplotación de los recursos naturales o en la realización de actos de corrupción, que se manifiestan en múltiples formas.
La actual administración gubernamental ha tenido el tiempo y sobre todo el poder para hacer las cosas bien para reformar el sistema de pensiones.
La pregunta, es entonces hasta cuándo se puede seguir así, evadiendo la responsabilidad de lo que significa gobernar, de la obligación de crear empleos de
– ¿Hablar del presupuesto público? ¡Qué aburrido!
En los últimos días hemos leído o escuchado que El Salvador puede caer en default, una palabra que no aparece en el diccionario de la RAE, pero cuyas consecuencias pueden ser devastadoras para un país entero. En términos prácticos el default se da cuando el Gobierno no tiene el dinero suficiente para pagar a quienes les debe; y de acuerdo al Ministro de Hacienda eso sucederá el 7 de octubre, cuando no tenga los recursos para pagar los Certificados de Inversión Previsional (CIP).




