Ricardo Castaneda
Ricardo Castaneda Ancheta dejó de trabajar para el Icefi en octubre de 2023.
En el contexto de Centroamérica, la IA podría ser una herramienta valiosa para abordar muchos de los desafíos socioeconómicos que enfrentan los países de la región.
Los meses han pasado, los días siguen corriendo y se continúa con una falsa calma. Hasta ahora los problemas fiscales han servido únicamente para atacar al adversario.
La adopción del bitcóin en El Salvador ejemplifica la política económica de este gobierno: improvisación y mucha, pero mucha, opacidad.
Posiblemente al salir a la calle, por momentos de la noción de que se ha vuelto la normalidad, con la mayor parte de negocios abiertos e incluso algunos sin medidas de bioseguridad.
Imagínese una casa en la cual el techo ya no sirve y cada vez que llueve, el hogar se inunda. Por más que se le pongan parches, con el pasar de los días nuevamente se va a inundar, hasta que se cambie el techo. Podemos utilizar la misma analogía para las finanzas públicas de El Salvador, aunque se le intenten poner parches, los problemas estructurales seguirán ahí. Y arreglarlo va más allá de que el Gobierno lo pueda hacer de forma solitaria.
La actual administración gubernamental ha tenido el tiempo y sobre todo el poder para hacer las cosas bien para reformar el sistema de pensiones.
¡Paren el mundo que me quiero bajar!, diría la pequeña gran Mafalda frente a todo lo que pasa en Centroamérica.
Cuando para un presidente lo prioritario es mantenerse en el poder, significa que todo su tiempo, energía y recursos lo destinara para ello.
La clase política salvadoreña ha desgastado las palabras «acuerdo fiscal». No porque se hayan esmerado por conseguirlo, sino porque este término ha sido utilizado para demostrar que la otra parte (Gobierno o partido de oposición) es quien se opone a alcanzarlo. No obstante, ahora que se aborda este tema, valdría la pena recordarles a los políticos para qué sirve la política fiscal.




