Ricardo Castaneda
Ricardo Castaneda Ancheta dejó de trabajar para el Icefi en octubre de 2023.
El gobierno liderado por el presidente Nayib Bukele ha incurrido en impago.
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La clase política salvadoreña ha desgastado las palabras «acuerdo fiscal». No porque se hayan esmerado por conseguirlo, sino porque este término ha sido utilizado para demostrar que la otra parte (Gobierno o partido de oposición) es quien se opone a alcanzarlo. No obstante, ahora que se aborda este tema, valdría la pena recordarles a los políticos para qué sirve la política fiscal.
Esta semana pasé unas largas horas en un hospital del seguro social.
Es más fácil (o no) hablar con las portadas de los días siguientes, los miles de tuits, post en Facebook, mensajes en WhatsApp y videos en YouTube y TikTok.
Hace cuatro años Juan Orlando Hernández se declaraba ganador de las elecciones hondureñas. Una reelección ilegal en el marco de un proceso fraudulento.
Más allá de quién administra las pensiones, que, por supuesto es relevante pero no el único factor a tomar en cuenta, hay temas que suelen omitirse en este tipo de discusiones.
¿Por qué a la mayor parte de la población no le importa que se despedace la institucionalidad democrática? ¿Por qué cuando surgen casos de corrupción ni se inmuta?
Quienes practican atletismo, saben que no es lo mismo participar en una carrera de 100 metros que en una maratón.
Imagínese una casa en la cual el techo ya no sirve y cada vez que llueve, el hogar se inunda. Por más que se le pongan parches, con el pasar de los días nuevamente se va a inundar, hasta que se cambie el techo. Podemos utilizar la misma analogía para las finanzas públicas de El Salvador, aunque se le intenten poner parches, los problemas estructurales seguirán ahí. Y arreglarlo va más allá de que el Gobierno lo pueda hacer de forma solitaria.




