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A ciegas

No, no voy a hablar de la reciente película de Sandra Bullock. Aunque si esto fuera sobre un filme, sería uno, cuyo guion se desconoce. Esto va sobre la sensación deque el camino para ir a votar, está siendo un camino a ciegas. Falta un mes para las elecciones presidenciales, y seguimos sin saber, con certeza, quiénes están financiando las millonarias campañas a los partidos políticos; conocer esta información, permitiría dilucidar los grupos de poder que están atrás de cada uno de los candidatos presidenciales y quienes estarán ejerciendo el poder a la sombra el próximo quinquenio.

Hasta el momento, no conocemos la declaración patrimonial de los candidatos, para saber cómo ha sido la evolución de sus bienes y activos, conforme a sus ingresos percibidos, además de que con esa información se podría monitorear cómo se va modificando su patrimonio, una vez asuman el cargo. Tampoco, han publicado sus declaraciones de conflicto de intereses, que permita estar al tanto de sus relaciones y vínculos económicos, profesionales, familiares y sociales para prevenir que dichos intereses influyan indebidamente o afecten las decisiones siendo Presidente. Y, además, no han presentado sus declaraciones de impuestos, para estar al tanto de que han cumplido a cabalidad con sus obligaciones tributarias.

Asimismo, ninguno ha presentado a las personas que formarían el Gabinete en caso de que ganen. Esta no es una cuestión menor, pues, aunque es fundamental conocer las credenciales de quienes aspiran a dirigir el país, también deberíamos saber quiénes ocuparán las carteras de Estado, pues al final de cuenta el gobernar es un trabajo en equipo. Y se debe asegurar que los Ministerios sean liderados por mujeres y hombres idóneos, íntegros y capaces; pero además saber la visión filosófica con la que trabajarán. Por ejemplo, en seguridad ¿seguirán con el manodurismo? En Hacienda, ¿llegará una persona que comprenda a la política fiscal como instrumento de desarrollo? En Relaciones Exteriores, ¿se continuará con el silencio cómplice de lo que pasa en Nicaragua?

Y, por si fuera poco, la mayor parte de partidos no ha presentado sus planes de gobierno. Más allá de una lista de promesas, no exponen propuestas de gobierno concretas que, basadas en la realidad, muestren qué harán, cómo lo harán, cuánto costará y con qué recursos lo harán. ¿Cómo le van a garantizar acceso a agua potable a toda la población? ¿Cómo piensan transformar la matriz energética del país? ¿Cómo van a reducir la vulnerabilidad del país frente al cambio climático? ¿Cómo van a eliminar la desnutrición y el hambre? ¿Cómo lograrán garantizar que todas las personas tengan acceso a la salud? ¿Cómo van a lograr la universalización de la educación? ¿Cómo van a mejorar la calidad de la educación? ¿Qué medidas piensan impulsar en el campo de la investigación, desarrollo e innovación? ¿Cuál es su propuesta sobre el transporte público? ¿Cómo van a reducir los niveles de inseguridad? ¿Cómo van a recuperar los territorios? ¿Qué van a hacer con el hacinamiento carcelario? ¿Cómo incrementarán los niveles de cobertura de seguridad social? ¿Fortalecerán el pilar no contributivo del sistema previsional? ¿Cuáles reformas impulsarán en el servicio civil y en las compras y contrataciones del Estado? ¿Van impulsar un sistema de planificación y evaluación de políticas públicas?

¿Cómo van a reducir los embarazos de niñas y adolescentes? ¿Cómo reducirán las brechas salariales entre hombres y mujeres? ¿Qué medidas piensan impulsar sobre el trabajo no remunerado? ¿Cómo van a crear empleo formal y bien remunerado? ¿Qué harán con los escalafones en el sector público? ¿Cuál es su propuesta sobre los subsidios? ¿Van a eliminar los privilegios fiscales? ¿Cómo aumentarán la recaudación con sentido de progresividad?

Al no tener respuestas sobre estas preguntas, es muy difícil tener certeza sobre lo que podemos esperar del próximo Gobierno. Los problemas que este país tiene son muy graves y hasta ahora los candidatos, sinceramente no han dado la talla. Basta ya de perder el tiempo con tan pobre campaña. Todavía hay tiempo para que desde la ciudadanía se les exija a los candidatos y evalúe muchísimo más de lo que ofrecen en la actualidad. En 2019 nos jugamos mucho como para darnos el lujo de votar a ciegas.

Esta columna fue publicada el 3 de enero de 2019 en el diario El Mundo de El Salvador