Lourdes Molina

Economista sénior
correo electrónico: lourdes.molina@icefi.org
El presupuesto público es nuestro, y es uno de los instrumentos de política pública más importantes para la vida de nuestro país.
Somos un país distópico en materia de derechos humanos. Las vulneraciones y violaciones a los derechos de todas las personas están a la orden del día y todas las personas podemos ser víctimas.
El acceso a un salario digno es uno de los derechos fundamentales de las personas trabajadoras.
El presupuesto debe atender nuestras necesidades y derechos, no los intereses particulares de nuestros gobernantes.
Los resultados de las elecciones muestran un gran desencanto de la población respecto al sistema político.
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El Covid-19 nos encontró con un Estado debilitado, incapaz de garantizar derechos y administrado por desconocedores de la naturaleza de lo público y de lo básico para diseñar polític
La respuesta ante el riesgo de desastres debe reflejarse en una mayor articulación y coordinación interinstitucional.
La Asamblea Legislativa de El Salvador tiene la oportunidad de abonar al proceso de reconciliación nacional, que sirva como base para la paz y la democracia de nuestro país, pero esto no se logrará sin justicia transicional.
A lo largo de los años, las políticas públicas para el desarrollo han priorizado los avances en la esfera económica, basadas en la falacia de que primero la economía tiene que crecer, para que
77 países se han comprometido a eliminar gradualmente el uso y producción de carbón y 25 dejarán de financiar la explotación de combustibles fósiles en el extranjero.




