Lourdes Molina

Economista sénior
correo electrónico: lourdes.molina@icefi.org
Estamos cerca de iniciar un nuevo año y tradicionalmente se viven estas fechas con muchas aspiraciones y deseos de un futuro mejor.
Aprovechemos que actualmente el transporte es el tema de conversación para reflexionar al respecto. Todas las personas nos desplazamos al trabajo, a la escuela, al supermercado, al doctor, o a cualquier sitio, por el gusto o por la necesidad. Últimamente, hacer esto en nuestro país es una decisión con un alto costo, sobretodo de tiempo, paciencia y salud mental, ¿quién no ha tenido que madrugar más para llegar a tiempo a alguna actividad? El tráfico es cada vez más pesado y es un problema cotidiano que refleja dos desafíos que tenemos como sociedad: la falta de planificación y la preponderancia de lo individual sobre lo colectivo.
La magnitud de la pobreza es algo que supera lo que de manera individual o particular se pueda hacer.
Estamos en una emergencia sanitaria de grandes dimensiones que a su vez tendrá serias consecuencias en materia social y económica.
Más allá de que habrá funcionarios que queden sin castigo por sus delitos, el país no podrá recuperar las oportunidades perdidas por el mal manejo de los fondos públicos.
El órgano legislativo tiene la función fundamental de legislar, es decir, proponer, discutir y aprobar las leyes que permiten gobernar un país.
La corrupción es un fenómeno generalizado en nuestra sociedad y se puede manifestar de diferentes formas.
Hace unos meses vi una serie de televisión brasileña llamada «El mecanismo», una historia ficticia inspirada en el caso de corrupción Lava Jato.
No es un secreto que los países del Norte de Centroamérica: Guatemala, Honduras y El Salvador están muy cerca, si es que aún no lo son, de ser Estados fallidos.




