Lourdes Molina

Economista sénior
correo electrónico: lourdes.molina@icefi.org
Pasaron las elecciones, los resultados fueron los esperados y, en un par de meses asumirá funciones una nueva legislatura.
Aprovechemos que actualmente el transporte es el tema de conversación para reflexionar al respecto. Todas las personas nos desplazamos al trabajo, a la escuela, al supermercado, al doctor, o a cualquier sitio, por el gusto o por la necesidad. Últimamente, hacer esto en nuestro país es una decisión con un alto costo, sobretodo de tiempo, paciencia y salud mental, ¿quién no ha tenido que madrugar más para llegar a tiempo a alguna actividad? El tráfico es cada vez más pesado y es un problema cotidiano que refleja dos desafíos que tenemos como sociedad: la falta de planificación y la preponderancia de lo individual sobre lo colectivo.
En El Salvador no deberíamos dejar pasar por alto la oportunidad de reflexionar sobre lo que nos falta por hacer para construir un país con justicia social.
Me encantaría vivir en el país que los funcionarios salvadoreños describen en sus declaraciones y presumen en redes sociales.
En nuestro país ya no hay Estado de derecho, certeza jurídica o independencia de los poderes del Estado.
Los elementos anteriores son una señal inequívoca de que la situación fiscal continua siendo crítica e insostenible.
Más allá de que habrá funcionarios que queden sin castigo por sus delitos, el país no podrá recuperar las oportunidades perdidas por el mal manejo de los fondos públicos.
En un contexto como este, resulta estratégico que la región fortalezca su propia acción climática, y vaya más allá de la COP, particularmente en materia de financiamiento.
La situación fiscal salvadoreña está en cuidados intensivos y cada vez se complica más; esto no es algo nuevo, pero últimamente parece que cada día se encienden nuevas alarmas fiscales, ala




